Muchos de los lectores de este artículo son, o somos, veteranos en asistencias a eventos y fiestas BDSM. Todos sabemos cuando acudimos a una de estas citas lo que, más o menos, nos vamos a encontrar: viejos y nuevos amigos, charlas, juegos, etc, etc.
Pero ¿qué pasa con los que no han ido nunca? La mayoría cuando por fin van a una fiesta o quedada, lo hacen sin saber bien lo que va a pasar, y muy influidos por todo lo que han oído o leído, que no siempre concuerda con la realidad, algo que puede afectar a la actitud con la que acuden o con la que se comportan. Lo que pretendo con este artículo es aclarar un poco lo que son estas celebraciones.

Lo reconozco. Mi primera fiesta BDSM me pareció un autentico peñazo. Y eso que fue uno de los celebres festejos que tan bien organizaban los añorados Antonio y MistressB.
Pero fue así, que se le va a hacer.
Sodoma y Gomorra era poco para lo que yo esperaba ver y encontrar en el festejo, con el que tanto había soñado. Por si fuera poco, minutos antes de entrar al local donde tenía lugar, uno de mis amigos comento que en la fiesta anterior había visto en los lavabos a una sumisa que tenía un móvil metido en el coño y se masturbaba aprovechando la vibración del aparato. Bueno, bueno. Todas mis ideas se vieron confirmadas. El tiempo que tardamos en subir los pisos hasta el bar se me hicieron eternos. Y cuando entré… pues cuando entré vi a mucha gente charlando, tomando copitas, pero a ninguna sumisa corriéndose gracias a aparatos telefónicos ni nada por el estilo. Que decepción me llevé. Me llevé tal chasco que, por ejemplo, no valoré en su justa medida la primera imagen que tuve al entrar en el salón, una visión preciosa de una sumisa arrodillada junto a una cruz de San Andrés en postura de sumisión. No solo eso. Aunque durante toda la noche no paré de hablar con gente y de poner caras a esos nick con los que tan buenos ratos había pasado en los canales del irc, ese pensamiento o idea preconcebida tenía tanta fuerza en mi cabeza que hizo que al acabar la velada me quedase un regusto amargo, y que el balance final de la noche no fuera todo lo satisfactorio que me esperaba.
Hasta que me acosté en la cama no fui consciente de lo que fundamentalmente eran esas reuniones: un encuentro de amigos donde conocerse mejor y hablar de todo lo humano y lo divino, incluido claro está lo relacionado con este mundo tan apasionante, que nos une. Y una ocasión, también, para poder jugar y practicar lo que tanto nos gusta. Esto eliminó ese mal sabor que me había quedado e hizo que acudiese a la siguiente fiesta y a todas las que he podido desde entonces.
Además con esto no estoy diciendo que vayáis a algo similar a unos ejercicios espirituales del Opus Dei. Ni mucho menos. Estoy seguro que vais a contemplar cosas que no se suelen ver habitualmente por ahí, empezando por el hecho de compartir espacio con hombres y mujeres completamente desnudos o con escasa vestimenta, actos que te llamaran la atención, especialmente si eres novato. E incluso puede haber prácticas que te pueden molestar o herir en tu conciencia. Pero si este es tu caso tranquilo. Aquí nadie obliga a nada. Si no quieres verlo te cambias de sitio o simplemente te giras y problema solucionado.
Primer contacto
Pero vayamos por partes. Lo primero que tendrás que hacer es ponerte en contacto con los organizadores del acto para identificarte y mostrar tu interés en acudir. Si estos te conocen, en persona, por algún conocido común o por tu participación en canales de irc, páginas de internet u otro medio, no tendrás ningún problema. En caso contrario, la cosa puede complicarse y deberás demostrar que eres una persona de fiar, con un interés real en el BDSM y que no provocarás ningún problema. Aunque esto te puede parecer algo arbitrario y un inconveniente, piensa que es algo que redunda en beneficio de todos pues nadie quiere encontrarse con un sujeto que cree mal ambiente. Además creo que estaremos de acuerdo en que a nadie le interesa que te vea alguien que no sea del mundillo y que solo haya acudido al acto simplemente para poder cotillear o chismorrear.
Una vez aceptado, el promotor te informará de todo lo relacionado con la fiesta: precio, lugar, normas, etc
El precio varía mucho, pero no suele bajar de 20 euros por persona, y puede incluír o no alguna consumición. Aunque te puede parecer caro tienes que comprender que los organizadores han tenido normalmente que alquilar el local, lo cual no suele resultar barato, comprar diversos objetos, preparar bebidas y comida y dedicar una buena parte de su tiempo a montarlo todo.
Los lugares donde se celebran las fiestas BDSM pueden ser muy variados, desde una discoteca, un chalet, una nave industrial, pasando por un pub, o un local estable como pueden ser el Satén o el Rosas5. Aunque cada reunión es distinta, todas suelen coincidir a la hora de requerir vestir completamente de negro, sobre todo en el caso de los caballeros. A esta obligación en ocasiones se suele añadir otra relativa al “dress code” o material de la ropa, pudiéndose reclamar asistir únicamente vestido de vinilo, látex, cuero, etc. Como digo este requisito afecta fundamentalmente a los señores, mientras que a las damas se les suele conceder una mayor libertad.

Aunque pienses que esta imposición, que pretende buscar una homogeneidad entre los asistentes, es una gran complicación, seguro que no lo es tanto. Si en estos momentos no tienes ninguna prenda negra seguro que en cualquier tienda puedes adquirir una.
Si tu idea es llevar un traje provocativo, llamativo o escaso, don’t worry, no te preocupes. Seguro que el local cuenta con una estancia o baño donde podrás cambiarte, de forma que podrás acudir de “paisano” y llevar la ropa que vas a lucir en una bolsa para ponértela en la fiesta.
El sitio contará también con una parte dedicada a consigna donde podrás dejar la ropa que te quites, así como los abrigos, paraguas y todo lo que no vayas a usar mientras te diviertes.
Con respecto al calzado, señalar que, aunque en los anuncios no se suele hacer referencia a ello, lo lógico es ir con zapatos y dejar las deportivas en casa.
¿Y qué pasa si quiero lucir a mis sumisos tal y como vinieron al mundo?- se preguntarán algunos. Nada, podrás hacerlo sin problemas, pero te recomiendo que le dejes llevar calzado porque así además de estar mas guapos van a estar más seguros. El motivo es que aunque los organizadores mantienen el sitio bien limpio más vale prevenir que lamentar y que una herida te fastidie toda la fiesta.
Reservados
Una vez que hayas entrado podrás moverte libremente por el sitio. Aunque en ocasiones hay dependencias o espacios con acceso restringido. Por ejemplo, en algunos casos puede haber una parte separada por una cortina etc… que hace las veces de mazmorra, y en donde sólo pueden entrar aquellos que vayan a jugar y quieran hacerlo con una cierta intimidad.
Por lo demás, compórtate con normalidad. Un buen consejo es no intentar entrar como un elefante en una cristalería. Si eres mínimamente abierto seguro que en poco tiempo estás hablando con otra gente. Para ello además contarás con la ayuda de los organizadores que muchas veces se dedican a presentar a la gente y así favorecer un buen ambiente.
Normas
Algo a tener muy en cuenta son las normativas que rigen estas actividades. Y aunque las reglas pueden variar de una a otra, en esto como en otros muchos temas relativos al BDSM, lo fundamental son la consensualidad y el respeto. Por eso no es extraño leer normas como que no puedes jugar con los sumisos que no sean tuyos, si no tienes el lógico permiso de sus dueños. Vamos que si ves un sumiso atado a la cruz no te pongas a jugar con él. Pero ojo, esto pasa en un acto D/s y en uno “vainilla”, en donde no creo que uno vaya y le meta mano a la novia de otro. Como siempre se trata de que tu libertad no afecte a la de los demás. Si todos favorecemos el buen rollo seguro que la reunión será un éxito.
Además como muy bien señalaban Antonio y MisstressB, que son unos expertos en el tema, en la entrevista del numero 5 de Cuadernos BDSM, a las fiestas acuden personas, no roles (quizás la única excepción sean las veladas que organizaba hace años Domina Zara en su Fetish Café en donde el rol de chico sumiso supone en general ponerse a las ordenes de las Amas allí presentes).
Por ello el considerarte amo no te va a dar derecho a usar a quien quieras ni vas a poder reclamar obediencia de ninguna asistente. Tampoco el hecho de ser sumiso supone tener que hacer nada que no te guste, ni implica que cualquiera pueda hacerte cosas. Como señalaba antes, si tienes Amo harás lo que este te mande pero si eres libre serás tu quien elija si quieres jugar y en caso afirmativo a aquellos que te pueden usar.

Al igual que los sumisos, los juguetes de los demás son sagrados. Si quieres coger alguno pide permiso a su propietario. A todos nos suele gustar nuestros juguetitos y no creo que te pongan problemas.
La organización normalmente prepara algún instrumento como cruces, potros o aparatos para colgar, que están a disposición de cualquiera. Incluso puede disponer de fustas o látigos. Úsalos pero con las debidas precauciones.
Alcohol y fotos
Es ese respeto a la libertad ajena que os mencionaba antes el que explica que en la mayoría de las ocasiones esté prohibido sacar fotos. Aunque tú puedas desear tener un recuerdo de ese día, los otros pueden querer pasar inadvertidos, y/o no confiar en el uso que puedas hacer luego de esas imágenes. Y es que no es el primer caso de fotografías tomadas que luego acaban en internet o en otros medios a la vista de cualquiera, y sin que el fotógrafo se haya molestado ni siquiera en tapar las caras de los presentes.
Tienes que tener en cuenta que aunque a ti no te importe que te vean o sepan tus tendencias, a los demás si les puede preocupar. Te imaginas lo que le pasaría a una persona sumisa si sus padres, hijos, cónyuges, vecinos, jefes o conocidos la viesen en una situación comprometida. O la simple imagen de un Amo azotando a su chica podría tener graves consecuencias fuera de nuestro ambiente por el tema de los malos tratos, de tanta y tan triste actualidad. Está claro que situaciones que para nosotros son normales para los demás no lo son tanto. Y el problema lo tendrían incluso aquellas personas que han reconocido sus gustos y han “salido de la mazmorra”, pues una cosa es que sus conocidos sepan lo que hacen y otra verlo. Una cosa es saber que tu madre es sumisa y otra verla en una foto siendo azotada delante de una multitud.
No hay que olvidar que muchos acuden a estos festejos precisamente porque saben que se les va a garantizar una importante discreción o privacidad, y saben que los demás asistentes son también practicantes de BDSM como ellos.
En algunos casos esta prohibición tiene una excepción: el organizador es el único que saca fotos y luego las distribuye entre los que salen.
Pero incluso si no se prohíbe hacerlas se prudente. Antes de sacar la cámara y ponerte en plan paparazzi pide permiso a los presentes. Normalmente no te pondrán pegas y si alguno las tienes pues simplemente se apartará para no salir. Pero de esta forma te evitarás problemas con la gente.
Ese buen rollo puede también verse afectado por un exceso de alcohol. Aunque en las fiestas se sirvan bebidas alcohólicas no te pases con su consumo. Una persona borracha además de controlar mucho peor sus acciones supone un espectáculo lamentable y, sobre todo, es una fuente potencial de problemas. Aquí como en todo se impone beber con moderación.
Quedadas
-Hola, me he enterado que vais a hacer una quedada en Bilbao, y me gustaría saber algo más sobre ellas, qué es lo que hacéis y esas cosas.
– Bueno, pues no hacemos nada especial. Se trata más que nada de conocernos en persona y poder hablar de todo lo que nos apetezca.
– Ya, pero ¿qué hacéis?
– Pues nada del otro mundo. Nos juntamos, bebemos algo, cenamos, y luego pues tomamos una copa final. Se trata como te he dicho de conocernos mejor.
– Ya, pero ¿qué más?
– Nada más, ya te digo tomamos algo, cenamos y sobre todo hablamos.
– ¿Y después?
– Nada, cada uno se va a su casa.
– ¿Entonces no hay orgía?
– Pues no. Vamos lo que haga luego cada uno en su casa es cosa suya pero en la quedada no hay orgía.
– Ah, muchas gracias.
Esta conversación es verídica y la he tenido no una sino varias veces, dos o tres por el irc y otra por correo electrónico. Por supuesto la he tenido con personas distintas y con pequeñas variaciones. Quizás la mas destacada es el añadido que hizo uno de los interesados cuando le insistí que en el encuentro no iba a haber sexo.
– Pues en Barcelona me han dicho que en las quedadas si que hacen orgías.
(Un año después acudí a una a Barcelona y cachis… no hubo. Y cuando les comenté que cuándo empezaba todos me miraron con cara extrañada hasta que les aclare lo que me habían contado, provocando una carcajada general).
Si la charla apenas varió, hubo otra cosa que fue igual en todos los casos: la persona interesada (siempre fueron hombres) perdió todo el interés en acudir una vez comprobado que no iba a poder tener sexo. Sin comentarios.
Peligrosos
Puede parecer una tontería, pero la presencia de estas personas, incluso la de una sola de ellas, puede suponer el fracaso de la cita por el mal rollo que pueden generar.
Gracias quizás a la selección que hacemos y a la información que damos, en el caso de Bilbao, que es el que más conozco, no hemos vivido situaciones desagradables, pero recuerdo que en una ocasión estuvimos a punto de sufrirla. Ese día vino un hombre acompañando a una amiga del canal. Y aunque no lo puedo asegurar juraría que acudió pensando en asistir a algo distinto a lo que se encontró. El resultado fue que se aburrió como una ostra. Aún le recuerdo apoyado solo en una columna con cara de mala leche mientras los demás disfrutábamos bromeando, bailando y charlando. Como digo no llego a afectar el buen discurrir de la quedada pero pudo haberlo hecho.
Y ojo que peores cosas se pueden dar. Os imagináis lo que pasaría si acudiese un par de esos “amos” que van abriendo privados en el irc y pidiendo a toda sumisa que se le ponga por delante, tenga o no collar, que eso para ellos son detalles superfluos, que se abran de piernas. Y todo ello, of course, aderezado con algún insulto del tipo zorra o puta, porque claro, piensan ellos, cómo puede haber en este mundo una sumisa a la que no le guste que cualquier imbécil la humille; la que podría montar uno de estos sujetos en un encuentro podría ser para salir corriendo y no parar, o para salir en los periódicos.
Normas light
En las quedadas el tema de la ropa es más libre que en las fiestas. Pero aunque en la mayoría de ellas no se exige unas determinadas prendas, el color negro siempre es el predominante.

Con respecto a los collares, correas y demás parafernalia ds, dependerá todo del organizador. Pero tienes que tener en cuenta que estas se suelen celebrar en sitios públicos en los que entra gente de todo tipo. Tampoco te extrañe si la organización prohíbe precisamente ir de negro para evitar pegar mucho el “cante”.
Por cierto, una norma que no se suele considerar pero que desde aquí me gustaría destacar es el respeto que se le debe al organizador de estos eventos, y mucho más en el caso de las quedadas, pues todo su trabajo suele realizarlo de forma desinteresada, sin cobrar y sólo por hacernos un favor. Que menos que, a cambio, le facilitemos la labor.
¿Cómo? Muy fácil. Por ejemplo, comunicándole si a última hora no podemos asistir.
Muchos pensarán que esto es de perogrullo pero en la realidad no lo es tanto. Y es que suele pasar que la gente se apunta a una guerra y luego se olvida de borrarse. Yo recuerdo un encuentro que se celebro en Madrid en la que los asistentes tuvieron que pagar su plato y el de aquellos que no asistieron. Vamos que por la culpa de unos a los otros la broma les salió por unos 80 euros. Algo parecido tuvo lugar en Barcelona. En los días previos se comentaba, en broma, que la afluencia iba a ser tan masiva que las y los sumisos iban a tener que comer colgados del techo pues no iba a haber sitio material para todos. Pero al final la asistencia fue la mitad de lo esperado. Lo peor fue que la mayoría de los que faltaron ni lo comunicaron. Otros muchos lo hicieron el último día y en gran medida aduciendo excusas falsas. Hubo algún caso, por ejemplo, que adujo estar enfermo. Lo curioso es que luego debieron tener una recuperación milagrosa pues nos los encontramos en el Rosas5 y el Fetish Café. Sin comentarios. Menos mal que en este caso el dueño del restaurante se portó y no cobro por los ausentes, aunque podría haberlo hecho. Otra cosa fue el lógico mosqueo del organizador.
El respeto también debe mostrarse en otras cosas aparte de la asistencia. En mi primera quedada, en Madrid, un par de chicas montaron durante la cena diversos numeritos lésbicos y de striptease. Pero lo hicieron sin preguntar a los demás y, sobre todo, sin importarles que la barra del bar estuviera a escasos metros y que allí hubiese varios niños. Lo peor es que una hora después íbamos a asistir a una fiesta BDSM, donde podían montar esos shows y muchos más sin problemas. Pero prefirieron pasarse esto por el forro. El tema llegó a tal extremo que un camarero tuvo que llamar la atención al organizador, que encima era conocido del establecimiento por lo que su vergüenza y el mal rato que pasó fue aún mayor. Luego nos quejaremos de que nadie quiera montar encuentros.
Actos mixtos
Como acabo de señalar la celebración de una quedada no es incompatible con la realización de una fiesta o viceversa. Es más, suele ser lo común que una cosa sirva de preámbulo para la otra. Así, por ejemplo, recientemente tuvo lugar en Elche un encuentro que comenzó como quedada, con una agradable cena. Ésta sirvió para que nos conociéramos los numerosos asistentes, que procedíamos de distintos puntos de la geografía nacional. Y ayudó al buen ambiente en que transcurrió la posterior fiesta, celebrada en un bar de copas cerrado para nosotros para la ocasión. Posiblemente si no hubiese tenido lugar previamente el convite, el ambiente de la fiesta hubiera sido mucho más frió, pues mucha gente no se conocía entre si.
Otros festejos
Yo me estoy refiriendo a las fiestas más habituales y que tienen un carácter bastante abierto y no a las que un grupo cerrado de personas pueden montar en plan privado.
Pero las cenas de rol están mucho mas cerradas y su participación suele estar vetada a personas solas y que no sean conocidas.
Estas cenas pueden limitarse a dos parejas o muchas más, y pueden abarcar una noche o varios días, especialmente un fin de semana. Y aunque pueden ser de muchos tipos, tampoco creas que suelen producirse bacanales romanas. Pero aunque en alguna tenga lugar una orgía, éstas tienen un carácter muy cerrado y será complicado que te inviten.
O sea que disfruta en las que vayas pues aunque no haya demasiado vicio seguro que hay muchas cosas para que te lo pases genial.
Para terminar os doy el mismo consejo que ofrezco a los que entran en el irc por primera vez. Lo mejor es que acudáis para pasarlo bien y conocer gente, no en plan cazador. Así seguro que lo pasáis genial y encima os evitáis calentones y decepciones. Y además si sois amables y educados y no estáis en plan ansioso por pillar, tendréis más posibilidades de conocer gente, y, quien sabe si de ahí puede surgir algo. Aunque es difícil no sería la primera pareja que se forma en una quedada o en una fiesta.
(Publicado originalmente en el número 6 de CuadernosBDSM)